jueves, 12 de noviembre de 2009

LA VILLA IMPERIAL DE CARLOS V (POTOSI-BOLIVIA)


La ciudad de Potosí (Villa Imperial de Carlos V) fue descubierta en el año 1554 por Diego Huallpa, un pastor de llamas indígena.

Potosí , conocida ciudad en el sur de Bolivia tiene un reconocimiento mundial por la grandiosa riqueza de plata, que ha sido explotada durante más de 500 años en el "Cerro Rico de Potosí". Según estudios e investigaciones sobre la vida colonial en esta ciudad, en 1572 en Potosí se habían establecido 120.000 habitantes, mayor que Sevilla en España y París en Francia.

Potosí es una de las ciudades más antiguas, famosas y de más historia de América, conocida por su derroche de riqueza, a cuya sombra surgieron centenares de iglesia, residencias, palacios y plaza, y cobraron un auge inusitado las bellas artes entre los siglos XVII y XVIII. Llegó a ser mayor centro de producción de plata del continente y se convirtió, en pleno siglo XVII, en la ciudad más grande de América. "¡Vale un Potosí!" fue una frase común en la época colonial para expresar el altísimo valor de un objeto.

Carlos V, concedió a Juan de Villarroel el título de Fundador de Potosí y dio a la ciudad el Escudo de Armas y el titulo de “Villa Imperial de Carlos V”. Al pie del emblema del escudo corría la siguiente leyenda:“Soy el rico Potosí del mundo soy el tesoro; soy el rey de los montes, envidia soy de los reyes”.
Según Von Brentano, en su libro "Histoire de la Renaissance", la plata de Potosí creó el clima económico que hizo posible que el período del Renacimiento alcanzara el empuje y brillo que tuvo. El metal argentífero financió las guerras sostenidas por los Habsburgo en Flandres, Francia, Alemania, Italia, en el Mediterráneo contra el Gran Turco y en el litoral de Inglaterra. Fue tal la enorme cantidad de plata que desde el Alto Perú se vertió en Êuropa, a través de España, que dio un gran impulso a la economía precapitalista, revolucionando los mercados y los precios, mientras que en España se desató un agudo proceso inflacionario que, paradójicamente, constituyó un factor para la decadencia de la agricultura y la industria en aquel país.* Bolivia Mágica de Hugo Boero Rojo

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